¿Desde cuándo los Trolls dejaron de ser monstruos?

Internet Troll
Internet Troll

Si una persona está enredada dentro de la gloria de las plataformas digitales y escucha la palabra troll, seguramente le da risa. Seguramente lo relaciona de inmediato con el humor emocionante de los memes o con los comentarios anónimos despiadados que se encuentran ciertos blogs o sitios web.

¿Y por qué a esta persona le da risa la palabra “Troll”?

Resulta ser que en la actualidad, este tipo de comportamiento ofensivo que descaradamente hace burla de cualquier tema, incluso de aquellos que en algún pasado se consideraron como una cuestión sagrada, es algo usual. No es nada impactante que se difunda la noticia de una tercera guerra mundial y que de inmediato haya un meme burlándose de la capacidad intelectual del político involucrado. No es nada sorprendente que una celebridad prestigiosa haga un discurso sobre un tema social de importancia humanitaria y de repente se creen memes catalogando a esta personalidad como una ilusión mercadológica.

Ese es el mundo en el que se vive.

Todo el que tiene acceso a internet tienen una opinión sobre absolutamente todo, y esto no es realmente algo malo. El problema es que hay un desorden y un exceso deplorable en cuanto esta autodenomina “libertad de expresión” de parte de los usuarios. Y es aquí donde entra la famosa y divertida palabra “troll”.

En la mitología del folklore nórdico y escandinavo, el troll es un tipo de criatura que se asemejaba a los gigantes. En muchos sentidos, era un monstruo en toda su esencia, que se comía a los viajeros inocentes que se cruzaran en su camino. Por ello, en la obra del escritor Tolkien, “El Hobbit”, hay un famoso capítulo donde tres trolls está debatiendo sobre las posibles opciones para cocinar a los temerosos protagonistas.

 

Trolls de El Hobbit
Escena de la película El Hobbit, donde salen los tres Trolls.

Viendo el significado original de este término, parece encajar a la perfección con el uso digital que obtiene.

Un troll en el internet es una criatura que se esconde en las sombras.

Se protege en el anonimato privilegiado detrás de la pantalla, y se come a sus víctimas mediante palabras destructivas. Pero hay una visualización diferente, porque en esta sociedad moderna, el troll es aceptado. ¿Sí o no son las publicaciones y los memes que más ridiculizan una determinada situación los que más se comparten?

En la era digital, el troll ya no es un monstruo.

El troll se considera un héroe del humor y la descarada verdad.

Troll face
La famosa Troll face (Cara de Troll) que se usa en los memes.

Claro que sería necesario entrar en debates más detallados al respecto. La libertad expresión es un derecho innegable y también lo es la existencia de memes que no hacen mayor daño, y simplemente representan un excelente escape psicológico y emocional para los usuarios. Sin embargo, bien se dice que todo exceso es malo y es cuando un meme se convierte en bullying cibernético cuando hay que reflexionar en qué punto la libertad de expresión se convierte en un abuso y una agresión socialmente permitida.

En el sitio web llamado “Un Mundo sin bullies”, el Bullying cibernético se define como: “Cualquier acoso que se produce a través de Internet, en el cual se utilizan medios de comunicación como correo electrónico, redes sociales, blogs, mensajería instantánea, mensajes de texto, teléfonos móviles, para acosar, intimidar y agredir psicológicamente a la víctima.”

Algo muy interesante en las leyendas de los trolls es lo siguiente:

Se mueren cuando la luz del sol los toca, como los vampiros.

Interpretando la metáfora respecto al contexto actual que se aprecia, un troll no es nada sin su oscuridad. Es decir, un bully cibernético no puede sobrevivir sin su anonimato. De salir su rostro y su respectivo nombre en las plataformas digitales, su “valiente sentido del humor” no sería el mismo. El “Troll” en este individuo se muere en la luz y debe ser enmascarado por un usuario más acondicionado bajo las posibles consecuencias de sus acciones.

No es de preguntarse por qué países como Alemania tiene un plan de penalización para el odio en las redes sociales. Claramente, junto a toda la amalgama de avances tecnológicos y beneficios, debe buscarse un equilibrio para el bienestar común en la civilización. Hay que reconocer que un  troll no dejará de ser un monstro sólo porque hace reír a la mayoría en lugar de asustar como en los cuentos de antaño. Los memes pueden ser uno de los mejores inventos digitales, pero ¿A ti te daría risa un meme que se burla de ti de forma directa? Esa es la pregunta de oro.

Troll del internet