Pole & Peace by Nina: La felicidad en un deporte.

“Me encanta, se parece a la gimnasia, yo quiero hacer eso”; esas fueron las palabras con las cuales Paulina Zamora, mejor conocida como Nina, describe su primer encuentro con el pole. Gimnasta desde los cinco años, tuvo que abandonarlo luego de una lesión. Sin embargo, su pasión por el arte la llevó a encontrarse con una disciplina que cambió su mundo.

“Desde el primer día, yo siempre digo que me reencontré con una Paulina que había perdido, que es lo que me daba la gimnasia, como un propósito, una pasión. Siempre he sido así: Apasionada, perseverante” comenta.

La joven se encontraba estudiando Historia de Arte en Francia cuando se inscribió a una escuela dedicada al pole. Su experiencia le permitió crecer en esa rama y, una vez finalizado sus estudios, tomó una decisión:

Traer su nueva pasión a El Salvador.

“Yo admiraba a mi instructora, yo quería ser como ella porque era bicampeona del mundo. Tenía un súper reconocimiento”, expresa la deportista sobre aquellos días en dicha escuela.

El Pole es más que un deporte. Para la fundadora de Pole & Peace by Nina, es también una forma de redescubrirse a uno mismo y ganar de confianza; de formar parte de una comunidad que más allá de los prejuicios, se une por la pasión y el arte.

“No solamente es el hecho de la confianza que el pole en sí te devuelve, sino que está la comunidad. Por alguna razón en pole, se arma una comunidad de personas que piensan parecido. No hay prejuicios dentro del salón y sentís un apoyo en tus compañeras”.

El pole se subdivide en:

Fitness, Sport y Art.

.Fitness es el que se practica como ejercicio y contribuye a tonificar el cuerpo; el Sport, el cual ya se encuentra federado en algunos países, y lo practican atletas de alto rendimiento que entrenan a diario y van a competir; y el Art, el cual incorpora la danza y el teatro.

Nina, a través de su escuela, promueve el Fitness pero se permite agregar detalles del Art: “Acá (en la escuela) más que todo es Pole Fitness, pero a mí sí me gusta incorporar un poquito el aspecto de la danza, porque creo que eso ayuda a la alumna también a conectarse más con el cuerpo”.

 

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Nina enseñándo a una de sus alumnas.

De esta forma, la gimnasta promueve una gran filosofía. A través de este deporte, cualquier persona y desde cualquier edad puede encontrar una forma de expresión artística que permita mejorar su estilo de vida a nivel físico y psicológico.

Es un deporte que se enriquece de varios rubros.

“Eso es lo lindo del pole, yo siento que cada quien puede proyectar su personalidad. Usas la misma herramienta, pero vos podés hacer Hip-Hop, lo podés mezclar con Tap, si querés lo podés mezclar con lírico, contemporáneo, con ballet, si querés hacerlo sexy, hacelo sexy. Es bien bonito porque es bien inclusivo, para todos.”

Entre los beneficios, se destacan el físico ya que se trabaja con todo el cuerpo y permite quemar de 400 a 600 calorías por hora, tonificar el abdomen y la espalda. Por su parte, también contribuye a la salud mental ya que se trabaja en el dominio del propio cuerpo y la autoestima de quienes lo practican.

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Sin embargo, Nina agrega también un tercero: “Es el hecho que reconectas con tu cuerpo y más como mujer, que se nos inculca en esta sociedad a llegar a sentir vergüenza de nuestro cuerpo, que tener sensualidad es un tabú.”

Con el Pole, se rompen esquemas sociales.

La práctica del pole puede someterse a diferentes prejuicios culturales, sobre todo en un país como El Salvador, pero ello no ha impedido seguir con su sueño. “Creo que es bien importante deshacernos de los prejuicios si queremos crecer y conocer cosas nuevas y evolucionar como ser humano”, enfatiza.

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Mediante su escuela de Pole, Nina fomenta una actitud positiva sobre la vida alejada de los paradigmas sociales.

El camino que ha recorrido la llevó también a una escuela de danza aérea en Manhattan, en Nueva York, y gracias a ello pudo crecer como deportista y competir de manera consecutiva desde el 2014 al 2016. De esa experiencia, ella atesora la oportunidad que tuvo de competir en Las Vegas, quedando en tercer lugar.

A partir de ello, Nina decidió regresar a El Salvador y seguir con su objetivo de hacer creer el pole en el país. “En 2017 sentí que ya era hora de venir a hacer que esto crezca acá y a darlo a conocer más”.

El Pole le ha permitido conocer y ayudar a sus estudiantes.

A través de este deporte, encuentran una forma de expresión artística alejada de los juicios de valores negativos que se promueven en la sociedad.

Finalmente,  Nina invita a toda aquella persona que esté interesada en practicar el pole a que no se deje vencer por el qué dirán, ya que es una oportunidad para crecer emocionalmente además de contribuir a un estilo de vida saludable.

“En el momento que vos te deshaces de que te importe la opinión de las personas, es el momento en que realmente vas a conocer la felicidad porque vas a encontrar quién sos vos realmente”.

Te invitamos a seguir el trabajo de la gimnasta en las redes de su escuela de Pole: Facebook e Instagram. Peace & Pole by Nina queda en la avenida Las Camalias y Calle los Duraznos #8. Col. Sa Francisco, San Salvador.

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