El posible regreso de la economía cerrada

El modelo cíclico de economía cerrada es un recurso didáctico muy empleado en las cátedras de introducción a la economía. Según este modelo, se ilustra de manera aislada como fluyen los recursos entre las empresas, gobierno y hogares dentro de la misma. Se hace sin incluir comercio exterior y otros factores muy reales, porque se trata de explicar de modo simple el funcionamiento de los flujos económicos.

Sin embargo, a pesar de que se trata de un supuesto con fines de instrucción, resultará útil tenerlo en cuenta en el corto-mediano plazo. Traemos a la vista el referido concepto porque en muy buena medida ayuda a explicar algunos fenómenos que están teniendo lugar en la coyuntura económica reciente.

El modelo de economía cerrada es lo más parecido a la aplicación efectiva de lo que la ciencia económica denomina proteccionismo.

En términos concretos, este es un enfoque de política económica que a grandes rasgos consiste en, por decirlo de modo simple, blindar a la industria y comercio nacionales de los posibles efectos de la entrada de competidores externos a los mercados locales. Esto es mediante la imposición de aranceles y otras medidas conocidas como “barreras de entrada”. Estos últimos son subterfugios e instrumentos de tipo legal y sanitario cuyo objetivo final es restringir o impedir totalmente la entrada de un producto.

A primera vista, es posible que explicar o discutir el proteccionismo carezca de sentido en el contexto de un mundo interconectado en el que las mercancías y la mayoría de factores de la producción circulan con casi completa libertad y los impuestos a la importación son, a priori, cosa del pasado. Sólo se habla de ellos en los libros de economía. Sin embargo, anuncios recientes de parte del nuevo gobierno de los Estados Unidos de América han traído de vuelta viejos fantasmas.

Lo que Donald Trump y su gabinete económico están haciendo una reedición anglosajona a un modelo económico concebido por y para el tercer mundo que tuvo escasos resultados:

La Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI).

Éste fue propuesto por el economista argentino Raúl Prebisch en los años 50s. Consistía básicamente en el fomento de la industria y comercio local a través de incentivos a la producción interna de bienes y servicios. Esto a su vez se combinaba con distintas políticas cuyo fin último era impedir la entrada de competidores. La herramienta más usada para este objetivo eran los impuestos a la importación o aranceles.

El ISI es un claro ejemplo de que “El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones”. Aunque había un muy noble propósito tras de sí, su misma naturaleza lo llevó al fracaso. En tal sentido, las industrias que surgieron durante su aplicación se estancaron ante la falta de competencia y la extrema dependencia de los incentivos del Estado a las iniciativas locales.

También hay que mencionar que se dificultaba el acceso a bienes de capital más tecnificados y eficientes debido precisamente a las mismas medidas impositivas con que buscaba protegerse a la industria.

En otras palabras, los impuestos a la importación aumentaban los costos de innovar al punto de lo imposible.

Aunque es poco probable que el mundo entre en una dinámica proteccionista debido al contexto imperante y sus notorios beneficios, es necesario que se vea en el espejo de América Latina en cuanto a la aplicación de este tipo de políticas. Aunque es cierto que los países del primer mundo llevan la voz cantante en la producción de bienes, servicios y tecnología, los avances económicos que han cosechado en décadas recientes se deben precisamente a la mejora continua de productos y procesos que estimula la dinámica de la libre competencia. Por otra parte:

¿Tiene necesidad una economía tan grande de “proteger” sus industrias?

Por ende y aunque con mucha probabilidad, Estados Unidos y cualquier otra potencia que entrasen en la dinámica de economía cerrada tendrían potencial de autoabastecimiento y producción. Otra cosa muy cierta es que al margen de ellos, el mundo continuará compitiendo e innovando, por lo que el nuevo panorama representa una oportunidad para otros protagonistas de la economía mundial, como es el caso de China, Alemania o Japón. Con la Unión Europea como nuevo escenario, este se perfila como el mayor mercado del mundo ante la retirada de Estados Unidos de las iniciativas de libre comercio.

Economía cerrada 2

En tal sentido, no es otro país que México el primero en aprovechar las oportunidades que representa el bloque comercial del viejo continente. Ante la situación actual, este país y la Comisión Europea adelantaron sus negociaciones con miras a la renovación de su acuerdo de libre comercio. Actualmente, el 73% de las exportaciones mexicanas tiene como principal destino los Estados Unidos, por lo que esta negociación con la Unión Europea representa una oportunidad importante para las empresas mexicanas de cara a la nueva situación.

Si bien es cierto que las decisiones económicas de la superpotencia tienen importantes repercusiones e influencias, es poco probable que se desate una oleada de proteccionismo a nivel planetario. Esto es debido a que existe una fuerte conciencia de los beneficios del libre comercio. El posible nuevo escenario debe ser algo a ser observado con miras de posibles nuevas oportunidades y alianzas.

Fuentes:

El País: El proteccionismo de Trump pone en riesgo el sistema multilateral.

El Economista: El proteccionismo económico.

Apertura: Trump y el proteccionismo: ¿conviene cerrar la economía?

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Licenciado en Economía por la Universidad de El Salvador graduado en 2015 y redactor de El Target.com Apasionado de la cultura japonesa y las artes marciales, gusta de coleccionar objetos, escuchar música, jugar Videojuegos y ver Anime.