¿Por qué debemos hablar de la violencia infantil?

Violencia infantil

Con el acceso a las redes sociales nos enteramos con lujo de detalles de los hechos violentos que acontecen en nuestro país. Compartimos y nos quejamos de las noticias que nos causan más indignación. Escribimos sobre cómo ha afectado la violencia a nuestro país y sobre lo difícil que resulta salir y tener una vida activa con este problema rondando cerca, completamente al acecho.

Sabemos que nuestra sociedad está bastante deteriorada debido a la violencia. Conocemos del gran problema que tenemos con respecto a las organizaciones criminales, que poco a poco han ido tomando territorio y han coartado libertades a la población. Hemos escuchado sobre la violencia de género. Y por supuesto, en más de alguna ocasión nos hemos enterado de casos de abuso infantil.

Y es en estos últimos casos, que posiblemente pensemos que la violencia ya rebasó los límites.

Si ha estado al tanto de las noticias, habrá leído sobre el ex agente de la PNC que abusó de sus hijas, y quien además aseguró haberlo hecho porque creía tener el derecho a hacerlo por todo lo que había invertido en ellas. También se habrá dado cuenta del caso de otro hombre que abusó de su hija de un año; caso que fue conocido porque un médico descubrió que la niña tenía una enfermedad de transmisión sexual. Y si siguió atento a las publicaciones de algunos medios, se enteró de la maestra que obligaba a su hijastra de siete años a ingerir alimentos infectados con heces de perros. Y también de la empleada doméstica que abusó de un niño de siete años.

¿Y los casos que no son denunciados ni conocidos?

Duele saber que en estos momentos posiblemente muchos niños estén pasando por ese tipo de circunstancias aborrecibles e hirientes. Duele e indigna, pero lastimosamente expresando o publicando cuan indignante y repulsivo nos parece no contribuye en nada a la disminución y prevención de este problema.

¿Pero yo que puedo hacer?

Tal vez usted se haga a sí mismo esta pregunta. No se preocupe por la situación: Ocúpese de ella. Lo primero en que podría ocuparse es buscando información.

¿Qué debe saber sobre el abuso infantil?

-El abuso infantil puede ser de tipo físico, psicológico y sexual. Es necesario añadir que la negligencia pueden presentarse simultáneamente.

-Los agresores, por lo general, son personas cercanas al menor, miembros de su propia familia o allegados a la familia del menor afectado. Cuando se trata de lo último, el agresor se acerca y gana la confianza del niño y su familia para posteriormente agredirlo.

-Cualquiera puede ser un agresor, sin importar su posición socioeconómica, su religión o su género. Y aplica lo mismo para la víctima. Cualquiera puede ser una víctima.

-Evite juzgar a la víctima y evite justificar el abuso. Nada justifica que un adulto abuse de un niño. Nada.

-No generalice. Los agresores no son únicamente hombres. Hay mujeres que también agreden y que abusan sexualmente a niños.

-Para los niños puede resultar muy difícil expresar si están siendo agredidos. En primer lugar, los más pequeños se expresan de forma diferente a como lo hacemos los adultos. No lo expresan verbalmente, pero pueden presentar cambios drásticos en su comportamiento y salud. Pueden mostrarse irritables, tener pesadillas, presentar enuresis, perder peso, retraerse y aislarse.

Si usted, quien está leyendo este artículo, es un padre de familia, no tema en hablarles a sus hijos. No tema explicarle que su cuerpo tiene partes privadas.

 hay que llamarlas por su nombre y dígales que ninguna persona puede tocarlas.

Es importante que se comience a hablar; a educar sobre el abuso infantil. Probablemente crea que este problema sólo les compete a los niños afectados y a sus familias. No es así. Este tipo de problemas podría ser menos frecuente en nuestro país si dejáramos la actitud conformista: ¿Y qué podemos hacer si la situación ya es así de violenta?

Podríamos prevenir más situaciones así si no delegáramos la responsabilidad a otros y comenzáramos a tener un papel más activo en la prevención de la violencia,  sobre todo con aquella que afecta a los niños.

¿De qué otra forma podría contribuir a disminuir este problema, además de informarse sobre el tema?

La respuesta es: Informando a los demás.

Si cree que la información proporcionada en el artículo es insuficiente, puede buscar en sitios web que desarrollen más sobre el tema. No se quede sentado frente a su ordenador, quejándose en Facebook o cualquier otra red social. Busque e informe, porque siempre hay alguien que no sabe lo suficiente o nada sobre el tema.

Hable con sus familiares, con sus vecinos, amigos y conocidos. Todos conocemos a alguien que tiene a su cuidado niños pequeños. No sienta vergüenza de hablar sobre el abuso infantil con la gente. Romper esa barrera de la vergüenza también forma parte de formarnos como una sociedad más empática y sensible ante las violentas circunstancias en que nos encontramos.

Si sabe de un caso de abuso infantil puede denunciarlo al número que ofrece la Fiscalía General República, 2523-7000. También puede visitar el sitio oficial de la Fiscalía, donde se da más información sobre cómo hacer realizar este tipo de denuncias.