El Salvador, el silencio de las abuelas niñeras

Tomada de: Banco Mundial

En general las abuelas han tenido siempre la buena disposición de cuidar (eventualmente) a sus nietos. Digo eventualmente, porque no es su responsabilidad. Desde hace unos diez años para acá, El Salvador ha experimentado un crecimiento exponencial de embarazos en jóvenes menores de veinticinco años. Según cifras de UNICEF 2015, catorce niños nacen cada hora en El Salvador, 182 mil al año. Estas cifras son pasmosas y las abuelas son las menos beneficiadas.

Una madre (abuela) puede llegar a hacer inmensos sacrificios por sus hijos, incluso ceder a cuidar de un bebé que no es suyo, por años, mientras los papás biológicos “trabajan” para darle sustento. Esa palabra entrecomillada, ilustra que eso no siempre sucede, muchas abuelas además de ser niñeras sin sueldo, también mantienen a los pequeños. Conozco el caso de una señora que cuida a cuatro chicos ‘gratis’, así por así, incluso a costa de su propia salud, siempre en silencio.

Tomada de: prensalibre.com

Ellas ya nos cuidaron a nosotros, no tenemos por qué darles el trabajo extra de cuidar también, a hijos que pudieron planearse, o que son un error de juventud. Las familias con este tipo de patrón, suelen vivir en casas hacinadas y desordenadas generando problemas mayores como abusos, de los que incluso nadie se da cuenta. Una mamá anciana ya no tiene la misma energía que una joven, no le es posible criar bien a un niño, que requiere, más allá de atención, de educación y disciplina. La mayoría de abuelas, por naturaleza, son complacientes, ¿qué pasa cuando un niño es apañado de manera indiscriminada? El resultado ya todos lo conocemos, mamilones, delincuentes, buenos para nada, entre otros muchos adjetivos. Pero no es del todo su culpa, la mayoría hace lo que hace por amor a sus nietos, lo cierto es que como ellas mismas dicen, de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

La tercera edad es para disfrutar, no para cargar con los hijos de otros por semanas, por meses o por años. Los abuelos tienen derecho a disfrutar de su descanso sin molestias de niños que no son suyos y de los cuales quizá nunca verán retribución, ni afectiva ni económica.